Recuerdos y olvidos

Mis recuerdos fluyen en el deshielo. Viven. Se mueven lentamente. Desde el estado de congelación, pasando por líquido frío, a tibio. Me estremecen cuando van tomando calor. Corren. Se atropellan. Finalmente hierven y lo salpican todo.
Entiendo que he venido a recordar para poder olvidar.
Cualquier suceso que haya quedado metido en un cubo de hielo, no está olvidado. Mientras se mantenga sumergido bajo una costra helada, jamás podrá evaporarse.
No se saca nada con congelar el caudal, pretendiendo ignorarlo. Cuando termine la noche, un tímido rayo de sol lo hará caminar nuevamente.


Este relato hiperbreve fue escrito por Gonzalo Rodas, y pertenece al libro «El expreso de las 10:20».

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