Relación escritor-lectores

Relación entre el escritor y los lectores

«La lectura de un buen libro es como una conversación con quien lo ha escrito»
René Descartes

Escribe eso que te habría gustado leer si alguien lo hubiera escrito alguna vez.

El escritor pone en palabras las imágenes de su pensamiento, para que el lector las tome y las vuelva a poner en imágenes.

La obra literaria tiene sentido cuando alguien la lee. El lector es, entonces, una pieza fundamental de la obra. No se escribe para Nadie. Se escribe para Alguien.
Una narración ha de servir para algo más que entretener. Y también para algo más que disfrutar la belleza expresiva. Todo eso es importante, por cierto, pero un buen relato es el que muestra situaciones, personajes y ambientes que inviten a la reflexión sobre la vida y sobre el ser humano. Los cuentos que uno no olvida son los que abordan una realidad mucho más vasta que la de su mera anécdota.
Conviene no usar fórmulas expresivas intrincadas, y considerar que los lectores no tienen una paciencia inagotable.

El buen lector no se limita a observar pasivamente lo que lee, sino que es un nuevo creador de la obra. Se busca en esa foto que es el libro, y recrea la obra literaria, casi como si fuera un autor. Los acontecimientos resuenan de distintas formas en el lector. Es así, como la obra literaria puede tener un significado diferente para cada lector, atendiendo a sus circunstancias.
Un buen libro ha de ser un espejo que despierte en el lector algo que ya existía en él. Que ilumine al lector para descubrir sus propios personajes interiores. Así, puede conocerse mejor, y desarrollar alguna de sus facultades que estaban postergadas.

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